Teresa y Fernando.

Me gustaría hablar de quiénes fueron en mi vida Fernando y Teresa y que supuso para mí la Comunidad de Promoción Familiar Nazaret.

Cuando diariamente piensas en Fernando y Teresa (están en mis oraciones; son ángeles de la guarda que me cuidan desde el más absoluto estado de amor que son) veo a mis segundos padres.
Amo y quiero a mis padres como a Fernando y Teresa, pero ellos me inculcaron el poder decidir desde el amor de la acción.

No podríamos hablar de Teresa sin la figura presente y continua de Fernando en su vida y viceversa.

La unión de los dos era el motor de la Comunidad de P. F. Nazaret y de los voluntarios que en ese momento estábamos allí.

Recuerdo que con sólo 15 años, Teresa visitó el Colegio Sagrado Corazón en Madrid para pedir voluntarios y noté en mi corazón la sensación de que debía ayudar a los demás. Y así fue como comencé la andadura en Nazaret.

No voy a describir y detallar la cantidad de obras sociales que realizó la Comunidad de Promoción Familiar Nazaret en esos tiempos (1977 en adelante):
Visitar enfermos, campañas de alimentos, colonias, campaña de navidad, ir a la radio a dar testimonio del servicio que realizábamos, clases a niños, etc…); pero, si me quiero detener en algo, para mí, mucho más importante. Teresa y Fernando nos movían, nos lideraban, nos permitían amar a los demás desde el servicio del amor. No quedarnos parados y luchar por el más necesitado (que al final también era yo) y Fernando y Teresa nos lo daban con su testimonio.

Fueron unos años en los cuales (gracias al amor que desprendían) hacíamos cosas impensables: ir a hablar en la radio, pedir en la campaña de navidad donativos por las calles con megáfonos, pedir en las parroquias al salir de la Eucaristía, colonias de verano, etc…

Y lo más importante desde mi experiencia de vida con 61 años que tengo, es que fue el comienzo de lo que soy ahora. No sería la misma persona sin la presencia de Fernando y Teresa en mi juventud. Ellos me hicieron subir los primeros peldaños de esa escalera dura y maravillosa de mi vida desde el servicio del AMOR.

Por eso su alma y su espíritu están vivos diariamente en mí.

Gracias Teresa y Fernando por ser parte importante de mi vida y de mi Ser.