Testimonio de “Juanma”

Conocí a Conocí a Teresa Rosingana como compañera de trabajo en la Residencia Norte, de la Comunidad de Madrid.

Con el apoyo de su marido Fernando y sus hijos, ayudaba a todo el mundo, atendiendo a las más diversas necesidades. Era una máquina de hacer el bien, de forma incansable, utilizando los más ingeniosos y originales recursos para conseguir lo que fuera, para los demás.

Como tantos otros, yo también recibí su ayuda y cariño, por lo que fue para mí una satisfacción, poder corresponder con mi pintura artística, como el retrato del Padre Lorenzo Almellones (1995), cofundador con Teresa Rosingana, de la Asociación Nazaret.

En 2017, a petición de sus hijos, hice el retrato póstumo de Teresa. Mirar su fotografía durante horas y días, fue muy emocionante. Imaginaba su amena conversación, aderezada con espontáneos y graciosos tacos que nos hacían reír a todos. Fue un diálogo postrero de lo más entrañable y reconfortante.

Todo un honor poder retratarla, con fotografía y recuerdos.

Un abrazo para toda la familia.

Juan Manuel Pérez Hernández