Testimonio J.M.Peco

Yo Conocí a Teresa

No me es fácil escribir algo sobre como conocí a Teresa porque de esto hace ya más de 40 años.
Seria hacia el año 77 cuando comencé a ver a Teresa. Yo estaba en la Congregación de los Kostkas y todos los años se organizaba una Campaña de Navidad, yendo a las puertas de los grandes almacenes para pedir dinero que luego repartíamos entre familias necesitadas a lo largo del año, sobre todo en San Blas, un barrio del norte de Madrid.

Entre esas familias estaba el matrimonio compuesto por Fernando, Teresa y algunos de los 7 hijos que irían haciendo a lo largo de los años. Teresa venía de Plasencia, dejando sus raíces para encontrar en la capital un porvenir para su familia.
Como decía El P. Almellones, “ya ha venido Teresa y me ha sacado algo para su familia”, esa será a lo largo de su vida una de sus cualidades que luego pondrá al servicio de tantas familias a las que ha asistido a través de la Asociación Nazaret. Su insistencia y su capacidad para convencer, y sobre todo tocar el corazón, sería el arma que utilizaba cuando tenía que acudir a algún ministro, director de empresa, etc. para sacar algo para las colonias de verano o para la fiesta de reyes de cada año, o para el reparto de alimentos que hacía cada mes, o para el comedor que puso en su barrio.
Esa Teresa que venía a los Kostkas para pedir para su familia dinero o comida, se convirtió, con el paso del tiempo, en el Ángel de San Blas, o en la Teresa de San Blas, emulando la acción de la Madre Teresa de Calcuta.
Cuando la vida de Teresa y Fernando se fue estabilizando encontrando trabajo y pudiendo sacar adelante a su familia quiso devolver aquello que había recibido, y lo hizo con creces, ya no venía a Maldonado a solicitar ayuda para ella y su familia, sino que venía a decirnos a los jóvenes que fuéramos generosos y dedicáramos parte de nuestro tiempo en visitar y ayudar a muchas familias que vivían en San Blas y que no tenía lo que ella había conseguido.
Poco a poco Teresa fue ganando mi corazón y me ayudo a encontrar en los pobres a un Dios misericordioso y bondadoso, la visita semanal a familias de San Blas, la colaboración con la Asociación Nazaret en las largas jornadas para preparar los paquetes de comida que repartía en Navidad, la preparación con esmero de los juguetes para repartirlos en la noche de Reyes, la organización de las Colonias en Los Barrios (Cádiz) fueron lugares privilegiados para vivir mi compromiso social y cristiano.
Destacaría también de Teresa su ilusión por las cosas, no le sonrió la vida, no le fue fácil, pero era una mujer optimista, echada para adelante y con capacidad para sortear las adversidades, a veces se acercaba la fecha de alguna actividad y no había los medios para poder realizarla, pero ella estaba convencida que se realizaría y así era, en el último momento parecía alguien que ofrecía lo que en ese momento se necesitaba.
Teresa era una mujer de una fe profunda en Dios, no era muy practicante, como podemos entender y decimos habitualmente, ella misma lo reconocía, pero no dudaba en rezar y pedirle a Dios por las necesidades que se presentaban en la Asociación de Nazaret y sabía agradecer lo que el Señor iba haciendo a través de ella, también “discutía” con Dios cuando había alguna dificultad y siempre era capaz de sortearla y encontrar una respuesta.
Teresa para mi fue parte de mi familia amplia, recibí de ella cariño, su casa siempre la tenía abierta, participé en eventos familiares, en alegrías y sufrimientos y aunque así sucedía nunca perdía la amabilidad y sonrisa, le podía más el corazón que la cabeza.
Deseo que este homenaje que se le va a tributar con la publicación de la Historia de la Asociación Nazaret sea un reconocimiento a sus desvelos y preocupaciones por tantas familias que han pasado por la Asociación.
Termino diciendo que si Teresa era así en parte se debe a que detrás de ella había un buen hombre, Fernando, que también puso su granito de arena para que la Asociación Nazaret sea lo que hoy es. En muchos momentos puso una nota de realismo y equilibrio entre lo que se podía hacer y lo que se hacía.
Un fuerte abrazo y mis mejores deseos para la andadura de la Asociación después de Teresa, seguro que ella estará velando desde el cielo por el fruto de todos los proyectos que se realicen.